miércoles, 23 de septiembre de 2026

25 años al servicio del musico clarinetista


25 años de oficio, investigación y pasión por el clarinete

Este año quiero compartir algo especialmente importante para mí: 

25 años de trayectoria profesional dedicados al clarinete y a los instrumentos de viento madera

 Un camino que comenzó en el año 2000 y que continúa hoy con la misma inquietud por aprender, investigar y mejorar.

Durante todos estos años, mi trabajo ha ido mucho más allá de la reparación tradicional. El taller se ha convertido progresivamente en un espacio dedicado al Servicio Técnico Acústico del Clarinete, donde cada instrumento se aborda de manera individual, combinando el trabajo artesanal con el estudio de su comportamiento acústico.

Ajustes mecánicos, enzapatillado, regulación, restauración, afinación, resonancias, respuesta, proyección y equilibrio entre registros forman parte de un trabajo en el que la experiencia adquirida durante miles de horas de taller ha sido fundamental. Buena parte de este conocimiento ha nacido precisamente ahí: trabajando directamente sobre los instrumentos, escuchando a los músicos, realizando pruebas y aprendiendo de cada clarinete que ha pasado por mis manos.

En estos 25 años también ha habido espacio para la investigación y el desarrollo de procedimientos propios, siempre buscando comprender mejor por qué un instrumento responde de una determinada manera y hasta dónde puede llegar una intervención técnica respetando su construcción, su personalidad y su sonido.

A esta trayectoria se ha unido en los últimos años una etapa especialmente importante: mi vinculación profesional con Royal Global Clarinets, tanto como Servicio Técnico Oficial como en la representación y distribución de Royal Global en Europa, especialmente en España, Portugal y Grecia.

Esta responsabilidad me ha permitido unir dos facetas que considero inseparables: conocer el clarinete desde dentro, como técnico, y trabajar directamente con instrumentos profesionales actuales, músicos, artistas y compañeros vinculados a la marca.

Las fotografías que acompañan esta publicación son una pequeña selección de todo este recorrido. Algunas representan trabajos, instrumentos y momentos importantes; otras recuerdan etapas de aprendizaje, investigación, restauración, encuentros profesionales y la evolución del propio taller.

Del año 2000 a 2026 han cambiado muchas cosas. Las herramientas, los instrumentos, la tecnología y también mi forma de trabajar. Pero hay algo que permanece exactamente igual: la curiosidad por seguir aprendiendo cada día.

Porque después de 25 años sigo considerando que este oficio nunca se termina de aprender. Cada clarinete plantea una pregunta diferente y cada músico necesita algo distinto de su instrumento.

Gracias a todos los clarinetistas, músicos, compañeros y profesionales que durante estos años habéis confiado vuestros instrumentos en mis manos y habéis formado parte, de una manera u otra, de este recorrido.

25 años dedicados al clarinete.
25 años de taller, investigación y evolución.
Y seguimos.

Jose Sales
Servicio Técnico Acústico del Clarinete
Representante y distribuidor Royal Global Europa
José Sales Clarinets
www.josesalesclarinets.com
























 

El tacto directo también es una principal herramienta en nuestro oficio





Guantes, higiene y seguridad en nuestro oficio:
Últimamente veo cada vez más vídeos de técnicos reparando instrumentos de viento madera utilizando guantes durante prácticamente todo el proceso. Entiendo que puede transmitir una imagen de higiene y profesionalidad, pero también puede hacer pensar, sobre todo a músicos o personas que empiezan en este oficio, que trabajar con guantes es lo correcto o necesario en una reparación, y no siempre es así.
Nuestro trabajo tiene mucho de artesanal y requiere contacto directo con las manos. El tacto es fundamental para sentir una holgura, comprobar un cierre, ajustar un mecanismo, una zapatilla, un corcho, un muelle o percibir pequeñas resistencias que forman parte del ajuste de un instrumento.




Siempre pongo el ejemplo de un cocinero. Manipula directamente con sus manos alimentos que después vamos a comer y eso no significa falta de higiene. Mantiene sus manos y su puesto de trabajo limpios y utiliza guantes cuando realmente son necesarios. En nuestro oficio ocurre algo parecido.
Un clarinetista toca diariamente su instrumento con las manos. En el taller podemos desmontarlo, montarlo y ajustarlo de la misma manera, manteniendo una correcta higiene y realizando, al finalizar el trabajo, la correspondiente limpieza antes de entregarlo.
Pero hay algo todavía más importante: la seguridad.
En determinadas operaciones los guantes no solo pueden dificultar el tacto, sino que pueden resultar peligrosos. Trabajamos con tornos, fresadoras, motores de banco, pequeñas herramientas rotativas tipo Dremel y otros mecanizados donde un guante puede engancharse a un elemento en movimiento y provocar un accidente. También trabajamos constantemente alrededor de muelles y agujas de acero de los mecanismos, donde el guante puede disminuir nuestra sensibilidad y control.
Por eso es importante conocer qué protección corresponde a cada trabajo. Los guantes son un EPI necesario cuando manipulamos determinados productos químicos o realizamos operaciones que así lo requieren, pero no tienen por qué utilizarse durante todo el proceso de reparación.



Después de muchos años dedicado a este oficio y desde mi experiencia, y con toda humildad, considero importante comentarlo precisamente porque estos vídeos son divulgativos y pueden servir de referencia a músicos, aprendices y futuros técnicos.
Que nadie se confunda: higiene y seguridad, siempre; guantes, cuando realmente corresponda. En un oficio artesanal como el nuestro, las manos, el tacto y la sensibilidad también forman parte de nuestras herramientas de precisión.
Y quizá eso sea lo más importante que debemos transmitir a quienes empiezan: protegerse cuando es necesario, trabajar siempre con limpieza y aprender a sentir el instrumento con las propias manos.


Jose Sales
Servicio Técnico de Instrumentos de Viento Madera
25 años al servicio del músico y principalmente de la comunidad clarinetista.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Del Ajuste mecánico al control acústico del clarinete


 


Del ajuste mecánico al control acústico del clarinete

¿Qué diferencia existe entre reparar un clarinete y trabajar sobre su comportamiento acústico?

Cuando un clarinete llega a un taller, el primer objetivo es evidente: comprobar que mecánicamente funciona correctamente.

El estado de las zapatillas, la estanqueidad, las holguras, la regulación entre llaves, los muelles, los corchos, los fieltros o el estado general de la madera forman parte del trabajo habitual de reparación y mantenimiento.

Todo ello es imprescindible. Un clarinete con pérdidas de aire o con una regulación incorrecta difícilmente puede ofrecer una respuesta estable.

Sin embargo, que un instrumento esté perfectamente ajustado mecánicamente no significa necesariamente que esté equilibrado acústicamente.

Y es precisamente ahí donde comienza otro tipo de trabajo.

El clarinete como sistema acústico

Desde un punto de vista físico, el clarinete no es solamente un mecanismo que abre y cierra agujeros. Es, fundamentalmente, un resonador acústico formado por una columna de aire.

La vibración se inicia mediante la interacción entre la caña y la boquilla. A partir de ese momento, la presión acústica se propaga por el interior del instrumento y queda condicionada por la geometría de su taladro y por cada una de las discontinuidades que encuentra a lo largo de él.

El diámetro interior, las variaciones del taladro, la posición y dimensiones de las chimeneas, su altura, los agujeros abiertos y cerrados, el barrilete, la campana e incluso determinados volúmenes internos asociados al sistema de llaves intervienen, en mayor o menor medida, en el comportamiento acústico final.

Cada digitación modifica las condiciones de resonancia de la columna de aire.

Por este motivo, una pequeña variación geométrica situada en un punto acústicamente sensible puede tener consecuencias perceptibles sobre determinadas notas o registros, mientras que una modificación aparentemente importante en otra zona puede producir un efecto mucho menor.

No se trata, por tanto, simplemente de que el aire “salga” por un determinado agujero. Estamos trabajando con ondas de presión, resonancias e impedancia acústica.

Afinación y respuesta no son exactamente lo mismo

Uno de los errores más frecuentes es reducir el comportamiento acústico de un clarinete exclusivamente a su afinación.

Un afinador electrónico puede indicarnos la frecuencia fundamental de una nota y su desviación respecto a una referencia determinada. Es una información necesaria, pero no describe por sí sola cómo funciona el instrumento.

Dos clarinetes pueden ofrecer valores de afinación muy similares y, sin embargo, proporcionar sensaciones completamente diferentes al intérprete.

Uno puede responder inmediatamente y otro presentar resistencia. Una nota puede tener un ataque limpio mientras otra necesita una modificación excesiva de la embocadura. Puede existir una diferencia importante de estabilidad entre registros o cambios perceptibles de timbre al atravesar determinadas zonas del instrumento.

Por eso, cuando hablamos de equilibrio acústico debemos considerar conjuntamente varios parámetros: afinación, respuesta, resistencia, estabilidad, emisión, homogeneidad tímbrica y comportamiento entre registros.

Además, estos parámetros están relacionados entre sí.

Modificar una condición acústica para corregir una nota puede alterar otras frecuencias o digitaciones relacionadas. El verdadero trabajo no consiste simplemente en conseguir que una nota marque correctamente en el afinador, sino en comprender qué está provocando esa desviación y qué consecuencias tendría intervenir sobre ella.

La importancia de las chimeneas y del taladro

Los agujeros tonales del clarinete no funcionan de manera independiente.

Su diámetro, profundidad efectiva y posición respecto al taladro forman parte de una red acústica en la que cada elemento interactúa con los demás.

Cuando una chimenea está abierta, actúa como una terminación acústica parcial de la columna de aire, aunque la situación real es bastante más compleja que considerar simplemente ese punto como el final del tubo.

Cuando permanece cerrada, el volumen existente bajo la zapatilla y la propia geometría de la chimenea continúan formando parte del sistema.

Por esta razón, trabajar acústicamente sobre un clarinete exige prudencia.

Una intervención realizada sin estudiar previamente su efecto puede mejorar aparentemente un parámetro y empeorar otro.

Y algunas modificaciones sobre madera o sobre determinados componentes son difíciles, cuando no imposibles, de revertir.

Primero mecánica, después acústica

Antes de realizar cualquier valoración acústica seria, el instrumento debe encontrarse en buenas condiciones mecánicas.

Una pequeña fuga puede aumentar artificialmente la resistencia, perjudicar la emisión, alterar ataques y modificar la estabilidad de determinadas notas. Una regulación incorrecta puede producir síntomas que fácilmente podrían confundirse con un problema acústico.

Por eso mi procedimiento parte siempre de una premisa sencilla:

primero hay que conseguir que el instrumento funcione correctamente como mecanismo; después podemos estudiar cómo funciona como resonador.

Esta distinción es fundamental.

Si no eliminamos previamente las variables mecánicas, cualquier conclusión acústica puede estar condicionada por un defecto que nada tiene que ver con el diseño acústico del instrumento.

Medir, escuchar y comparar

El análisis acústico tampoco puede depender exclusivamente de una única herramienta.

Las mediciones proporcionan datos objetivos y repetibles, pero el clarinete es finalmente un instrumento musical utilizado por una persona.

Por ello considero especialmente importante combinar diferentes fuentes de información: medición, pruebas comparativas, comportamiento de las digitaciones, respuesta dinámica y percepción del intérprete.

También es necesario tener en cuenta las condiciones en las que se realiza la prueba.

La boquilla, la caña, la embocadura, la temperatura y el propio músico introducen variables. Si queremos comparar el comportamiento del instrumento antes y después de una intervención, debemos intentar mantener constantes tantas condiciones como sea posible.

Es precisamente la repetición de estas pruebas la que permite distinguir una impresión ocasional de un comportamiento sistemático.

De la reparación a la especialización acústica

La reparación tradicional y el trabajo acústico no son disciplinas enfrentadas. Al contrario: una depende de la otra.

Un buen trabajo acústico necesita una excelente base mecánica.

La diferencia está en el punto en el que decidimos que el trabajo ha terminado.

En una reparación convencional, una vez recuperadas la estanqueidad, la regulación y el correcto funcionamiento del mecanismo, el instrumento puede considerarse reparado.

En un trabajo especializado en acústica aparece una segunda pregunta:

¿Cómo está funcionando ahora la columna de aire?

A partir de ahí comienza el estudio de la respuesta, la afinación, la resistencia, la estabilidad y la relación existente entre los diferentes registros.

La experiencia acumulada durante años de trabajo me ha llevado a una conclusión que considero fundamental:

un clarinete puede estar mecánicamente perfecto y, sin embargo, todavía tener margen para mejorar su equilibrio acústico.

Comprender esa diferencia cambia también la manera de entender la reparación.

Porque reparar un clarinete significa devolverle su correcto funcionamiento.

Pero estudiar su acústica significa intentar comprender por qué responde como responde.

Y ese es un trabajo completamente diferente.

Una evolución de muchos años de trabajo e investigación

Tras finalizar mis estudios superiores de clarinete a principios de los años 90, me dediqué durante más de quince años a la enseñanza musical, actividad que fui alternando con mi formación como técnico en mecánica y con el estudio de la acústica aplicada a los instrumentos de viento madera.

Después de varios años de experiencia en la mecánica tradicional de estos instrumentos, desde el año 2000 fui profundizando en el estudio de la acústica aplicada y la organología de los instrumentos de viento madera, centrando una parte fundamental de este trabajo en el clarinete.

Durante esos años, el contacto directo con clarinetistas profesionales de diferentes países y el trabajo continuado sobre instrumentos de distintas marcas, modelos y concepciones acústicas me permitieron observar, comparar y estudiar comportamientos que iban mucho más allá de la reparación puramente mecánica.

Este proceso de investigación y experiencia práctica fue evolucionando progresivamente hasta que, en 2012, comenzamos a aplicar nuestro sistema especializado de trabajo sobre la acústica del clarinete: Acoustic Control System.

Un sistema que no nació de una intervención aislada, sino de años de observación, pruebas, mediciones, comparaciones y trabajo directo sobre instrumentos reales.

Desde 2015, esta forma de trabajar se complementa además con materiales desarrollados específicamente para nuestros procesos y con nuestras zapatillas Silic Pro y Silic Pro Máster, utilizadas en exclusividad dentro de nuestro sistema de trabajo.

Mecánica, materiales y acústica forman así parte de una misma metodología, en la que cada intervención se estudia teniendo en cuenta no solamente el correcto funcionamiento del mecanismo, sino también su posible influencia sobre la respuesta global del instrumento.

Porque el clarinete continúa evolucionando, al igual que los materiales, los procesos de fabricación y las exigencias de los intérpretes.

Y nuestro trabajo sigue la misma dirección: trabajar, estudiar e investigar día a día sobre la evolución del clarinete, después de muchos años dedicados a comprender cada vez mejor su mecánica y, especialmente, su comportamiento acústico.

José Sales
Técnico especialista en clarinetes
Acoustic Control System


miércoles, 5 de agosto de 2026

Reflexión sobre la evolución del mercado del clarinete profesional

 



Reflexión sobre la evolución del mercado del clarinete profesional







Después de más de dos décadas dedicado al ajuste, reparación, estudio y evolución de los instrumentos de viento madera, he tenido la oportunidad de trabajar con clarinetes de prácticamente todas las grandes marcas del mercado.

Cada instrumento que llega a mi taller supone una oportunidad para seguir aprendiendo.

Durante todos estos años he podido observar cómo ha evolucionado la fabricación del clarinete profesional y cómo han cambiado tanto los instrumentos como la forma en que los músicos los valoran.

En las últimas semanas he querido profundizar todavía más en este tema analizando comparativas, pruebas de instrumentos y opiniones publicadas por clarinetistas profesionales, profesores, técnicos especializados y músicos de distintos países en foros internacionales.

Todo ello me ha llevado a una reflexión que me gustaría compartir.

La historia tiene un enorme peso

Sería imposible hablar del clarinete moderno sin reconocer la extraordinaria aportación realizada por fabricantes históricos como Selmer Paris, Buffet Crampon, Yamaha, Backun, Patricola, Uebel, Schwenk & Seggelke y muchas otras marcas que han contribuido durante décadas al desarrollo de nuestro instrumento.

Su prestigio no ha surgido por casualidad.

Es el resultado de muchos años de investigación, innovación, colaboración con grandes artistas, presencia en conservatorios y orquestas de todo el mundo y, sobre todo, de una calidad que les ha permitido ganarse la confianza de generaciones enteras de clarinetistas.

Ese reconocimiento es absolutamente merecido.

Ninguna gran marca nació siendo una gran marca

Existe un detalle que muchas veces olvidamos.

Todas las marcas que hoy consideramos históricas comenzaron siendo prácticamente desconocidas.

En algún momento tuvieron que convencer a los primeros músicos.

Más tarde llegaron los profesores.

Después los conservatorios.

Las orquestas.

Los artistas internacionales.

Y finalmente el reconocimiento mundial.

La historia demuestra que el prestigio de una marca no aparece de un día para otro.

Se construye con el tiempo.

El factor psicológico

Existe además un aspecto del que se habla muy poco.

La psicología del músico.

Cuando durante veinte, treinta o cuarenta años escuchamos que determinadas marcas representan la referencia del mercado, es completamente natural que nos acerquemos a ellas con una confianza previa incluso antes de tocar el instrumento.

Sucede en prácticamente todos los sectores donde existen marcas históricas.

Automóviles.

Relojería.

Fotografía.

Alta fidelidad.

Instrumentos musicales.

La marca genera expectativas.

Y las expectativas, consciente o inconscientemente, pueden influir en la percepción inicial que tenemos de un producto.

Eso no significa que una marca sea mejor que otra.

Significa simplemente que la historia también forma parte de nuestra percepción.

Un mercado en constante evolución

La fabricación del clarinete profesional ha evolucionado enormemente durante las dos últimas décadas.

Hoy encontramos procesos de fabricación mucho más precisos.

Mayor investigación acústica.

Mejores sistemas mecánicos.

Maderas cuidadosamente seleccionadas y estabilizadas.

Nuevas tecnologías aplicadas al mecanizado.

Controles de calidad mucho más exigentes.

Todo ello ha permitido que aparezcan fabricantes capaces de ofrecer instrumentos de un nivel extraordinariamente alto.

Y, en mi opinión, esto solo puede beneficiar a los músicos.

Porque nunca antes habían existido tantas alternativas de gran calidad.

El caso de Royal Global

Royal Global representa, probablemente, uno de los ejemplos más interesantes de esta evolución.

En muy pocos años, la marca ha experimentado un crecimiento internacional muy importante, incorporando distribuidores, representantes, profesores y artistas en numerosos países.

Gracias a su apuesta por la investigación acústica, la constante evolución de sus diseños, la cuidadosa selección y estabilización de las maderas, el desarrollo de nuevos sistemas mecánicos y un proceso de fabricación de carácter artesanal apoyado en tecnología de alta precisión, Royal Global ha conseguido consolidarse como una de las marcas artesanales de mayor proyección dentro del mercado internacional del clarinete.

Cada vez son más los músicos y profesionales que destacan el nivel alcanzado por la marca en aspectos como:

  • Afinación.

  • Respuesta.

  • Proyección sonora.

  • Calidad mecánica.

  • Equilibrio acústico.

  • Relación calidad-precio.

Precisamente por tratarse de una marca joven (desde 2007) frente a fabricantes con más de un siglo de historia, resulta especialmente interesante observar un fenómeno que aparece repetidamente en numerosos foros internacionales.

Comentarios como:

"No conocía la marca."

"La probé por curiosidad."

"Me sorprendió muchísimo."

"No esperaba un instrumento de este nivel."

Como técnico, este tipo de opiniones me parecen especialmente interesantes.

No porque demuestren que una marca sea superior a otra.

Sino porque ponen de manifiesto que el desconocimiento inicial puede hacer que un instrumento sea infravalorado hasta que existe una experiencia real de prueba.

Estoy convencido de que, conforme Royal Global continúe ampliando su presencia internacional y un mayor número de clarinetistas tenga la oportunidad de conocer sus instrumentos en igualdad de condiciones, seguirá consolidando el reconocimiento que ya está obteniendo entre numerosos profesionales.

La evolución de la marca Royal Global y la confianza depositada en ella hace que se haya posicionado como una de las principales marcas artesanales del mercado mundial.

Mi experiencia personal

Después de tantos años trabajando con instrumentos de muy diferentes fabricantes he aprendido algo que considero fundamental.

Los mejores músicos no eligen un instrumento únicamente por el nombre grabado en su cuerpo..

Lo eligen por lo que sienten cuando lo tocan.

Por cómo responde.

Por cómo afina.

Por la estabilidad del sonido.

Por la precisión mecánica.

Por la comodidad.

Por la personalidad tímbrica.

Y, sobre todo, por la confianza que les transmite cuando suben a un escenario.

Cada clarinetista posee una embocadura distinta.

Una columna de aire diferente.

Un concepto sonoro propio.

Por eso nunca existirá un único clarinete perfecto para todo el mundo.

Y precisamente esa diversidad es una de las mayores riquezas del mercado actual.

Una reflexión final

Creo sinceramente que el futuro del clarinete profesional pasará cada vez más por una idea muy sencilla:

Probar antes de juzgar.

Las grandes marcas seguirán ocupando el lugar que legítimamente se han ganado durante décadas.

Pero también creo que los nuevos fabricantes seguirán demostrando que la innovación, la investigación y la calidad pueden abrirse camino incluso en un mercado con tanta tradición.

La verdadera evolución no consiste en sustituir unas marcas por otras.

Consiste en que cada músico disponga hoy de más opciones que nunca para encontrar el instrumento que realmente mejor se adapta a su manera de entender la música.

Como técnico, sigo disfrutando cada vez que un clarinetista descubre un instrumento que le inspira.

Porque cuando eso ocurre, el logotipo pasa a un segundo plano.

Lo único verdaderamente importante es la música.

La historia construye el prestigio de una marca.

La calidad la consolidan los músicos cada vez que confían en un instrumento para expresar su arte.

Y, al final, es el instrumento quien habla.


Nota del autor

Este artículo recoge una reflexión estrictamente personal basada en mi experiencia profesional como técnico especialista en instrumentos de viento madera, en el trabajo realizado durante años con clarinetistas de diferentes niveles y procedencias y en el análisis de comparativas, pruebas de instrumentos y opiniones publicadas por músicos, profesores y técnicos especializados en distintos medios y foros internacionales.

Su objetivo no es establecer una clasificación de marcas ni afirmar que una sea objetivamente superior a otra, sino invitar a reflexionar sobre la evolución del mercado del clarinete profesional y sobre la importancia de valorar cada instrumento por sus cualidades reales, más allá de su historia o de su notoriedad comercial.